Los forjados milenarios de Málaga.

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Hace 11.000 años aparecieron en Oriente Próximo unas extrañas casas de planta rectangular que la Humanidad jamás había visto hasta entonces. Estas casas alargadas y de muros de adobe se mostraron como una evolución de las chozas circulares características hasta el momento. La planta rectangular permitía, entre otras cosas, añadir construcciones adosadas e interconectadas como corrales o almacenes, todo ello bajo una misma cubierta que facilitaba la vida diaria de las personas al poder realizar distintas tareas sin salir de la vivienda.
Pero a la vez esta planta rectangular presentó un reto arquitectónico para aquellos pobladores del neolítico. Había que cerrar la habitación con una cubierta distinta de aquel cónico entramado de ramas propio de las chozas, ya que esta solución no se amoldaba a las nuevas formas rectilíneas.

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Planta rectangular. Lagar de Jotrón.

El problema se solucionó al crear una cubierta plana utilizando viguetas de maderos desbastados con azuela de piedra y sobre ellos, un entrevigado de cañas que soportaba una torta de barro y estiércol secada al sol, rematado todo ello con un enlucido de arcilla blanca. Arreglado el problema de la cubierta era cuestión de tiempo que los habitantes de los primitivos asentamientos neolíticos se decidieran a echar un segundo nivel motivados por la escasez de espacio, ya que los poblados se configuraban con las casas amontonadas para mayor seguridad de los vecinos.
Esta cubierta de maderos, caña y barro pasó entonces a ser el forjado que sujetaba el segundo nivel, y con tan buenos resultados, que 11 milenios después seguimos viéndolo con pocas variantes en la arquitectura popular de todo el Mediterráneo y gran parte de Asia.

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En esencia los forjados empleados en los cortijos y lagares de Los Montes de Málaga presentan las mismas características que los utilizados en las prehistóricas casas, pero como es lógico, existen algunos elementos diferenciadores que la evolución técnica ha ido ofreciendo.Veamos entonces los tipos de forjados que se pueden encontrar en las construcciones tradicionales de Los Montes.
Al igual que ocurría con las pares de las cubiertas, las vigas de los forjados hacen acto de presencia en forma de rollos de álamo, encina y eucalipto toscamente desbastados para casas humildes. Los cuartones de pino, mejor labrados, aparecen formando parte de los forjados de viviendas más pudientes.
El paso del tiempo no perdona la vida de estas maderas, así que es normal encontrar reparaciones de viguerías, dejándonos en muchos casos una amalgama de vigas de distintos tipos en un mismo forjado.

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Sobre estas vigas iba el entrevigado. Este estaba constituido por elementos ligeros y que daban continuidad al forjado. Las cañas atadas con tomizas de esparto vienen siempre asociadas a los rollos de maderas. Los ladrillos sujetos con mortero y el tableado fijado con clavos aparecen con los cuartones.

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Vigas y viguetas con ladrillos a panderete.

Como siempre aviso, cada casa es un mundo, y así se constata en las soluciones que se dan al embellecimiento de la parte visible del forjado. Casi siempre aparece el tableado y los cuartones pintados de amarillo (no me pregunten la tonalidad) pero también se encuentra el uso de yeso en enfoscados planos o formando falsas bóvedas como la capilla, o zona de laboreo del lagar, de Cotrina, Málaga.

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Arriba, trampilla para facilitar el trabajo de la prensa del lagar.

La torta es el siguiente elemento a analizar, pues esta se coloca encima del entrevigado. Esta torta de barro y cal al igual que ocurría con las tejas, sirve de asiento a la solería del segundo piso, apareciendo indiscriminadamente en todas las casas aunque no faltan los ejemplos de uso de mortero de cal. En algunos casos podemos encontrar el empleo de elementos de poco peso, como panochas de maíz, integrados en la torta para aligerar la obra, pero estos ejemplos no son propios de la zona de estudio.

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Rollo, tableado con clavos, torta y mazaríes.

Estos forjados eran capaces de soportar grandes cargas, pues hay que recordar que los atrojes (graneros compartimentados por pequeños tabiques de un metro de altura) se encontraban en la parte superior de la vivienda y algunos de ellos alcanzaban una capacidad volumétrica de 10-12 fanegas de trigo o cebada, aparte de otros enseres de gran peso.

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Atroje para almacenar granos.

Finalmente la solería. En las plantas superiores aparece solería de mazaríes de pequeñas dimensiones. También es habitual encontrar unos preciosos suelos de lajas de piedra sedimentaria propia del lugar y fijadas en la misma torta. Otras salidas más sencillas son los emporlados de mortero (palabra derivada del cemento portland) o la utilización del mismo tableado del forjado como suelo. Los suelos de baldosas hidráulicas aparecen a finales del s. XIX hasta mediados del s. XX.
No quiero pasar al siguiente punto sin hablar de los suelos utilizados en las plantas inferiores, ya que estos presentan algunas particularidades.
Aparte de las lajas, emporlados y mazaríes, aparecen en las plantas inferiores suelos de enchinados. Algunos modelos de lagares tienen un patio interior destinado al trabajo y a la estabulación de animales. Este patio central se conectaba a la puerta principal mediante un camino que pasaba por el interior de la vivienda. Este camino se encontraba enchinado con cantos rodados de río, más propio para el paso de animales. Ello no excluye que se utilicen enchinados en otras habitaciones de la planta baja no destinadas a animales.

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Pasillo con enchinado para los animales.

Las escaleras que daban acceso a la segunda planta se presentan en dos tramos con escalones de mazaríes o ladrillos macizos protegidos por mamperlanes (listones de madera puestos en el borde del escalón).

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Mamperlanes en un lagar de Casabermeja.

Las barandillas de las escaleras se realizaban con la misma técnica que los tabiques de separación de las habitaciones y los atrojes, es decir, estructuras de listones de madera que sujetaban un entramado de cañizo, todo ello enfoscado en mortero de cal o yeso. En algunos casos más pudientes podemos encontrar barandillas elaboradas en su totalidad de madera, con un tosco cabezón tallado a modo de remate ornamental.

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La misma técnica empleada en los tabiques interiores.

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Detalle. Fijación de los listones.

Evidentemente en corrales y construcciones adosadas de menor calidad, las escaleras se fabricaban con otros materiales más económicos pero no exentos de encanto, como es esta pequeña escalera de acceso a la cámara alta o almacén en el partido de Chaperas.

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Pero el olvido de las técnicas tradicionales, la especulación urbanística que últimamente asola Los Montes, la falta de medidas protectoras de estos centenarios edificios y una administración ausente, harán que estos históricos forjados herederos de 11 milenios de tradición, sean dentro de poco sólo eso, Historia.

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