Las estufas de pasas

El sistema de pasificación en toldos o paseros presentaba una serie de inconvenientes. En primer lugar, entrados los meses de otoño el proceso de secado se podía ver afectado por la presencia de lluvias o la disminución de horas de sol. Por otra parte, el método tradicional de soleo requería un tiempo de algo más de dos semanas para obtener el producto deseado, pudiendo ser esto un serio contratiempo en las explotaciones que contaban con una gran cantidad de viñas. Para evitar la ruina de la cosecha o reducir los tiempos de producción, en las fincas agrícolas dedicadas a la pasa solían contar con unas instalaciones conocidas como estufas, llegando a ser su presencia tan difundida en el paisaje de viñas de La Axarquía como lo fueron los propios paseros.

                Aunque existen ligeras variantes, por lo general las estufas se caracterizan por ser un recinto cubierto con una caldera en su interior. El funcionamiento era sencillo, una vez repartidas las cargas de uva en estanterías, se caldeaba el lugar quemando carbón mineral con el fin de desecar el fruto. En torno a un día, se obtenía una pasa aceptable para la comercialización, aunque esta era considerada de menor calidad que la pasa soleada.

Estufa

Estufa en el valle del Guadalhorce

                En cuanto a la descripción arquitectónica de las estufas, estas se definen por ser una edificación de factura sencilla con escasas particularidades. Suelen localizarse en las inmediaciones de la casa de campo y los paseros, su planta es rectangular o cuadrangular, de una sola altura, con una cubierta de tejado a uno o dos planos y un solo vano de acceso para lograr el mayor aislamiento posible en el interior. Respecto a los materiales y técnicas empleadas en la construcción, son los mismos que se utilizan en la arquitectura tradicional de cada comarca, por lo general, mampostería trabada con barro o mortero de cal para los muros, y cañizos, alcatifa de tierra y tejas cerámicas para la cubierta.

ESTUFA LAGAR

Dibujo de estufa tradicional de La Axarquía

                La caldera, pieza principal de la instalación, se resuelve con una obra de mampostería o ladrillos cerámicos tanto para el hogar como para el conducto de salida de humos. Esta ocupa una posición central en la estancia a fin de irradiar el calor a todos los lados de forma homogénea, aunque también puede situarse en alguna de las esquinas. En cuanto a las estanterías, sus baldas ocupaban el perímetro de la sala, superpuestas en grupos de tres o cuatro. Las más primitivas se confeccionaban con cañizos o zarzos atados con hiscales o con simples tablones, algo más evolucionadas son las baldas confeccionadas con mallas de alambre y marco de madera.

lateral lagar

Sección de muro. Detalle del sistema de fijación de las baldas en los atanores

                El elemento de mayor singularidad de estas construcciones lo ofrece el sistema de fijación de las baldas a la pared, para ello, durante la construcción de los muros se insertaban y repartían de forma regular tubos cerámicos o atanores, dispuestos en horizontal y con uno de los extremos o boca dando al interior de la estancia. A continuación, sobre estos atanores se introducía una vara de madera que haría de sustento a la balda. Este sistema permite retirar las estanterías de forma sencilla y rápida para operar en el interior de la estufa. Otros sistemas más evolucionados se desarrollaban con estanterías abatibles mediante goznes, pudiendo aún encontrarse algunos ejemplos en el valle del Guadalhorce.

Gozne

Goznes para estanterías abatibles.

                A pesar del papel que jugaron y de su importancia en la cultura agrícola de incluso otras regiones, pues este sistema llegó a Alicante de manos de emigrantes malagueños a finales del siglo XIX (Fuster Montagud, 2015), el descenso de producción y los cambios en las técnicas dieron como resultado el abandono de las estufas. En la actualidad, la práctica totalidad de ellas están en ruinas o se han reconvertido a otros usos, siendo una parte de la cultura de la pasa olvidada y escasamente documentada, pasando desapercibida cuando se alude a los sistemas de producción agrícola de La Axarquía. Sería de interés que la reciente inclusión de los sistemas de producción de la pasa en el SIPAM de la FAO tenga como una de sus consecuencias  la promoción del estudio y preservación de los escasos ejemplos que quedan de estas construcciones tan características.

 

 

 

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